El Reino del Agua en Sukhothai

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La provincia de Sukhothai, en las tierras bajas del norte de Tailandia, fue una vez el centro de un imperio, que alcanzó su apogeo hace más de siete siglos. Hoy en día, entre campos de arroz, aldeas bucólicas y carreteras secundarias, se conservan majestuosos los Parques Históricos de Sukhothai y Si Satchanalai, Patrimonio de la Humanidad, que merecen una visita.

Pero la provincia es mucho más que arqueología, ofrece una interesante sabiduría popular que ha configurado la región en el principal centro de producción de artículos como la ancestral cerámica Sangkhalok, los textiles naturales teñidos en barro de la aldea a Ba Na Ton Chan, el diseño y esmaltado en plata, sin olvidar el cultivo del arroz orgánico.
Artesanía, cultura, sabiduría, respeto por la naturaleza y un patrimonio único son las claves para dar a la provincia un par de días y recorrer sus rincones, sin prisa.

Primera parada: Parque Histórico de Sukhothai

Dado que la mayoría de los sitios históricos en Tailandia están orientados al Este, es recomendable acudir a primera hora de la mañana, cuando los primeros rayos del sol se proyectan sobre los rojos ladrillos de las ruinas. Aunque también se puede recorrer al atardecer cuando se iluminan los templos y la luz es mágica. Lo mejor es caminar tranquilamente por los caminos que conducen a los distintos templos, pero también se puede hacer el recorrido en bici y en tranvía eléctrico. La zona, desde el 1 de enero de 2016, ha sido declarada libre de carbono, por lo que ningún automóvil puede entrar en el recinto.
La visita comienza en Wat Si Chum, situado fuera de la muralla de la ciudad. Este templo es conocido como el templo del árbol de la iluminación y fue construido en el siglo XIII budista, su escultura consagrada de un inmenso Buda dentro de la estructura del edificio resulta imponente.

 

A continuación, en el corazón de la ciudad amurallada está Wat Mahathat, el principal templo que alberga más de 209 pagodas. La pagoda principal es estilo arquitectónico auténtico de Sukhothai. Wat Mahathat es el lugar desde el que, si se va al atardecer, las puestas de sol son formidables.
A partir de ahí, se pueden visitar los templos vecinos de Wat Si Sawai, construido como un santuario dedicado al Shivaismo hindú. Es el único templo que mira hacia el Sur, presumiblemente como un espectáculo de respeto a Lawo o Lop Buri, el centro de la civilización Khmer en la región junto con Sukhothai. ‘Sawai’ significa mango, una indicación de que el templo probablemente estaba ubicado en un bosque de mangos. Antes de partir, se debe hacer un alto en el Monumento del Rey Ramkhamhaeng el Grande, que fue responsable del alfabeto tailandés y de la introducción del budismo en el país, además de fomentar las artes y la cultura. Según cuentan las crónicas, este rey, al volver de los funerales de Kublai Khan, se trajo consigo expertos chinos que desarrollaron la famosa cerámica Sangkhalok, propia de esta región. La estatua muestra al gran rey en su famoso asiento de piedra. Al entrar en el monumento se puede encontrar una réplica de una campana que, según la leyenda, tocaba todo aquel que acudía con algún asunto o queja. Hoy en día, se cree que los que tocan la réplica reciben bendiciones directas del Rey Ramkhamhaeng el Grande.

Segunda parada: parque Histórico de Si Satchanalai.

Desde Sukhothai, a una hora por carretera se encuentra Si Satchanalai, otro imponente complejo en el que apenas paran algunos turistas y que merece la pena recorrerlo.
El trazado original de la ciudad de Si Satchanalai era de forma rectangular. La zona intramuros se puede recorrer a pie en un paseo muy agradable porque los cuidados jardines con hermosos árboles propician una caminata suave y relajante. Sus principales templos son Wat Chang Lom, en el mismo centro de la ciudad, Wat Chedi Chet Thaeo y Wat Nang Phaya. El primero es famoso por sus esculturas de estuco de 39 elefantes a tamaño real, que rodean una pagoda de estilo cingalés.
Justo enfrente de Wat Chang Lom está Wat Chedi Chet Thaeo, el Templo de Siete Filas de estupas. Este es un nombre extraño que surgió por la identificación inicial de siete hileras de estupas, aunque más tarde, las renovaciones y la reconstrucción dieron como resultado nueve filas, pero el nombre permaneció sin cambios. El templo se conserva en buen estado y se cree que fue el sitio para el descanso eterno de las cenizas de la familia real de Sukhothai.
El tercero de los templos, el Wat Nang Phaya, fue fundado, según una leyenda, por Pasuja Devi, una hija del emperador de China alrededor del siglo XVI de nuestra era. Existe la creencia de que las mujeres que buscan bendiciones en este templo tienen una buena oportunidad de conseguir sus deseos cumplidos.
Fuera de las murallas hay también varios templos interesantes como Wat Phaya, Wat Chedi Kao Yot, en la pendiente de una colina, Wat Hua Khon y Wat Ta Yai.

Tercera parada: la bucólica aldea de Ba Na Ton Chan.

Después de recorrer el Parque Histórico Si Satchanalai, a escasos 20 km., se encuentra Ban Na Ton Chan, antigua comunidad establecida hace más de dos siglos por migrantes de la ciudad de Yonok en el distrito de Chiang Saen de la provincia de Chiang Rai y de Laplae en la provincia de Uttaradit. Los migrantes se asentaron en un pedazo de tierra cubierta por árboles de chan o kraphi chan (Millettia brandisiana Kurz), y así nombraron a la aldea Ban Na Ton Chan. Sus residentes, hoy en día, persiguen un modo de vida autosuficiente, comparten bienes entre sí, hablan Tai Yuan (lengua Lanna), y se dedican principalmente a la agricultura y tejido textil. En la aldea funciona un servicio de alojamiento para que los turistas experimenten el estilo de vida local y aprendan la sabiduría popular en la confección de textiles empapados en barro, pasada de generación en generación.
Esta técnica surgió de un descubrimiento accidental al comprobar que las partes manchadas de barro de las largas faldas de las agricultoras se volvían más suaves después del lavado. Los aldeanos experimentaron empapando en barro cualquier tela de algodón tejida y encontraron que el material no sólo era más suave al tacto, sino que el color se volvía más atractivo. El pueblo comenzó así la producción de suaves textiles que se han convertido en el producto principal de la comunidad hasta la actualidad. Las explicaciones científicas indican que el nivel de pH del mineral de hierro en el lodo local impregna el tejido, haciendo que las fibras se expandan, dando como resultado una suavidad única. El material tratado es también receptivo a los tintes naturales y su textura hace que sea cómodo de usar en climas fríos y cálidos.
En Ban Na Ton Chan las casas se levantan sobre pilares, dejando la planta baja diáfana para introducir telares donde trabajan bellísimos tejidos con diseños inspirados en la naturaleza. Los visitantes pueden observar e intentar tejer en el rústico, aunque complicadísimo, telar.
Otro de los símbolos identitarios de la aldea es el khao poep, una especie de torta muy fina, hecha de fideos de arroz. Parece ser que en los años treinta del pasado siglo hubo una escasez de fideos de arroz y decidieron crear una nueva receta, una torta de arroz a la que se le puede introducir verduras para posteriormente volcarla en un tazón de sopa de cerdo y huevo – Khao significa arroz y Poep, envoltura-. El resultado es delicioso y nutritivo. De hecho, el restaurante de la aldea, tiene fama de ser uno de los mejores de la región y a él todos los días acuden numerosos thais.
Aparte de khao poep, otra delicadeza igualmente deliciosa es bae kuaytiao. Una crema blanca gruesa a base de arroz, pero que se separa en círculos y se pone al sol para secarse antes de ser cortada en tiras. Se prepara al vapor con verduras y se sirve con cerdo estofado y acompañado con sopa de cerdo caliente.
Tras la comida, un paseo en bici por los alrededores es casi obligatorio. Todo el pueblo está rodeado de arrozales, plantaciones y huertos. La escena cambia con las estaciones – los campos verdes de arroz en la estación lluviosa se vuelven dorados hacia la época de la cosecha-, los mares amarillos de las flores de la coliflor en invierno, las plantaciones del maíz, los huertos de fruta, todo es una postal que se vuelve especialmente impresionante al atardecer.

Cuarta parada: visita al Proyecto de Agricultura Orgánica en el Aeropuerto de Sukhothai

Este es uno de los proyectos ecológicos y orgánicos más ambiciosos de Tailandia. El arroz que cultivan es cien por cien orgánico y la granja es un ejemplo de sostenibilidad. Para los visitantes el día comienza visitando en tractor local los campos de cultivo, incluso ayudando a plantar arroz, recoger huevos frescos de pato, recolectar verduras frescas y orgánicas de la huerta, visitar el molino de arroz para ver los procesos de manufacturado y, finalmente, disfrutar de una extraordinaria y saludable comida preparada con productos de producción propia. Una delicia. http://www.kaohomsukhothai.in.th/eng/
En definitiva, Sukhothai tiene mucho que ofrecer. Desde lugares famosos del Patrimonio Mundial hasta ver los esfuerzos de la provincia por conservar su estilo de vida comunitario, mantener sus costumbres y cultura y mostrar sus magníficas joyas arqueológicas de manera responsable. Todas estas características indican un futuro positivo y prometedor para esa maravillosa región.


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Desde Bangkok se puede llegar a Sukhothai en avión gracias a Bangkok Airways www.bangkokair.com que dispone de dos vuelos diarios. El trayecto dura una hora aproximadamente.

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www.turismotailandes.com



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